
Así pues, el concepto de Vida Integral se refiere a todas las manifestaciones del ser humano: amor, conciencia, cuerpo, relaciones, trabajo, emociones y por supuesto, el misterio de la existencia.
Cuando hablamos de práctica, nos referimos a algo que hacemos de manera regular, usualmente para ser más felices, más fuertes, más inteligentes, más capaces de amar y ayudar a otros. Practicamos en función de realizar el potencial de quienes realmente somos.
La PVI abarca entonces, un conjunto específico de prácticas dentro de un marco o “framework” que busca su consistencia e integralidad. No se trata pues de una “combinación” sino de una “integración” de prácticas, en 4 ámbitos básicos:
Cuerpo: Referido al desarrollo del cuerpo físico, el cuerpo sutil y el cuerpo causal, a través de disciplinas como el yoga, las pesas, algunas artes marciales, dietas y trabajo aeróbico.
Mente: Referido al desarrollo de disciplinas intelectuales, reflexión sobre el sistema de creencias, entrenamiento mental, entre otras.
Espíritu: Referido a prácticas de meditación, tales como la Meditación Zen, el Big Mind, la oración centrada o la Kabbalah.
Shadow: Referido al trabajo terapéutico en aspectos personales, interpersonales o transpersonales, a través de terapias cognitivas, la gestalt, el trabajo de los sueños, la psicoterapia, arte o músico-terapia, entre otras.
Adicionalmente a lo anterior, dentro de la PVI, se considera el trabajo con aspectos más particulares como la Etica, la Sexualidad, el Trabajo, las Emociones y las Relaciones…
Todo un espectro de desarrollo personal, que nos plantea un nuevo paradigma desde la mirada del coaching, el cual exploraremos en próximas entregas...
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