Thursday, May 04, 2006

Principios y Estandares del Coaching


FILOSOFÍA DEL COACHING
La International Coach Federation adhiere a una forma de coaching que honra al cliente
como experto en su vida y trabajo, y cree que todo cliente es creativo, posee recursos y
constituye un todo. De acuerdo con este fundamento, la responsabilidad del coach es:
• Descubrir, aclarar y alinearse con lo que el cliente quiere lograr
• Alentar el autodescubrimiento del cliente
• Buscar soluciones y estrategias generadas por el cliente
• Constituir al cliente en responsable por sus acciones

DEFINICION GENERAL DEL COACHING
El coaching profesional consiste en un acompañamiento (“ongoing partnership”), como parte de un proceso diseñado para ayudar a los clientes a producir resultados satisfactorios en sus vidas personales y profesionales. Los coaches ayudan al cliente a mejorar su rendimiento y acrecentar/incrementar la calidad de sus vidas.
En cada sesión, el cliente elige el tema de conversación mientras el coach escucha y contribuye con observaciones y preguntas. Este método interactivo crea transparencia y motiva al cliente para actuar. El coaching acelera el avance en los objetivos del cliente, al proporcionar mayor enfoque y conciencia de sus posibilidades de elección. El coaching toma como punto de partida la situación actual del cliente y se centra en lo que éste esté dispuesto a hacer para llegar a donde le gustaría estar en el futuro, siendo conscientes de que todo resultado depende de las intenciones, elecciones y acciones del cliente, respaldadas por el esfuerzo del coach y de la conducción del proceso de coaching.

ESTÁNDARES DE CONDUCTA PROFESIONAL DE LA ICF(Extracto)
Como coach:
1) Me conduciré en forma que refleje positivamente la profesión de coach y evitaré desarrollar conductas o realizar declaraciones que puedan impactar negativamente en la comprensión o aceptación del público sobre el coaching como profesión.
2) Respetaré los diferentes enfoques del coaching. Honraré los esfuerzos y aportes de otros y no los declararé como propios.
3) En todo momento, me esforzaré por reconocer los temas personales que pueden impedir, conflictuar o interferir con mi desempeño como coach o con mis relaciones profesionales. Cuando los hechos y circunstancias así lo requieran, buscaré asistencia profesional y determinaré la acción a tomar, incluyendo, si resulta apropiado, suspender o finalizar mi/s relación/es de coaching.
4) Crearé, mantendré, guardaré y eliminaré los registros del trabajo realizado con relación a la práctica del coaching en forma tal que promueva la confidencialidad y cumpla con las reglamentaciones vigentes.
Conducta Profesional con los Clientes
5) Seré responsable de establecer límites claros, adecuados y culturalmente sensibles en cualquier contacto físico que pueda tener con mis clientes.
6) Estableceré acuerdos claros con mis clientes y los honraré en el contexto de las relaciones profesionales de coaching.
7) Me aseguraré que antes, o durante la primera sesión, mi cliente comprenda la naturaleza del coaching, los límites de confidencialidad, los acuerdos financieros y otros términos del acuerdo suscripto.
8) Identificaré con exactitud mis calificaciones, competencias y experiencia como coach.
9) No alentaré intencionalmente falsas expectativas sobre lo que mi cliente recibirá del proceso, o de mí como su coach.
10) No daré a mis clientes o futuros clientes información o consejo que considere ambiguo o falso.
11) No explotaré intencionalmente ningún aspecto de la relación coach-cliente para mi beneficio personal, profesional o económico.
12) Respetaré el derecho del cliente a finalizar el proceso de coaching en cualquier punto de la práctica. Estaré alerta a las señales de que el cliente ya no se está beneficiando de nuestra relación.
13) Si considero que el cliente recibirá un mejor proceso de otro coach, o de otro recurso, lo alentaré a que realice el cambio.
14) Le sugeriré a mis clientes que busquen los servicios de otros profesionales cuando lo considere apropiado o necesario.
15) Tomaré todos los recaudos razonables para notificar a las autoridades apropiadas en caso de que un cliente revele su intención de poner en peligro su vida o la de otros.
Confidencialidad/Privacidad
16) Respetaré la confidencialidad de la información que me brinde mi cliente, excepto cuando mi cliente así me autorice, o si lo requieren las leyes o reglamentaciones vigentes.
17) Solicitaré la autorización de mi cliente antes de revelar su nombre como cliente o referencia, o cualquier otro tipo de información que lo identifique.
18) Solicitaré la autorización de mi coacheado antes de revelar información a otra persona que esté pagando por los honorarios del coaching
Conflictos de Intereses
19) Buscaré evitar conflictos entre mis intereses y los intereses de mis clientes.
20) Cuando surja un conflicto de intereses real o potencial, lo revelaré abiertamente y conversaré con mi cliente sobre la mejor manera de solucionarlo para su beneficio
21) Solamente aceptaré el intercambio de servicios, bienes u otra retribución no monetaria cuando no perjudique la relación de coaching.

¿Qué es esto del Coaching Ontológico?

Como coaches ontológicos nos enfocamos a producir cambios en el “ser” de la persona con la cual trabajamos (coachee). Operamos sobre el paradigma que sólo es posible el cambio de prácticas y conductas de una persona partiendo desde la modificación del sí mismo. Es la propia mirada de la persona, la que cambia y al hacerlo cambia el mundo que ve y cambia lo que observa y dice de su ser, de quien es.
Y cuando cambia esa mirada ¿es que cambian sus conductas hacia donde quería dirigirlas inicialmente? ¿ o hacia donde pensaba enfocarlas su jefe? No sabemos. No podemos predecir el resultado particular de las prácticas que decidirá adoptar después que su visión del mundo y de sí mismo ha cambiado, sólo podemos asegurar que habrá mejorado su bienestar personal. Y que como consecuencia de este bienestar, lo más probable es que mejore también su eficiencia y productividad. ¿En qué ámbito? Es probable que en el ámbito laboral. Pero también podremos observar el cambio en sus prácticas familiares, deportivas o incluso en nuevos ámbitos de interés que antes no aparecían.
¿Y por qué el coachee querría hacer cambios hacia lo desconocido? ¿Hasta incluso estar dispuesto a atravesar un proceso doloroso?
Quizá la promesa que podríamos comenzar a diseñar tiene que ver con ofrecer a hacer las preguntas que nunca tendrán respuestas precisas, pero que de una manera u otra penetrarán el alma, lo humano del coachee, modificando su estado de ánimo, su melodía de fondo, con la cual se mueve por la vida. Y ya vemos que es sólo el lenguaje poético el que comienza a explicar esta dinámica de cambio, ya que las palabras se quedan cortas o no las encontramos para mostrar el fenómeno.
El coach ontológico se está convirtiendo en el filósofo de nuestra era, en aquel que se ocupa de los problemas universales que afectan a todos los hombres y mujeres por igual, acerca del sentido de la vida, de la muerte, de la responsabilidad personal, del valor de los derechos humanos y del destino del planeta. Cada una de estas preocupaciones se hacen presente en nuestra historia y en las diversas formas en que nos organizamos. Y son éstas preguntas las que abordamos con el coachee, sin ninguna pretensión de resolverlas, y porque quizá nunca podremos hacerlo. Sin embargo al traer estas preguntas a las vidas de la personas, les recordamos la maravilla de su propia existencia y les damos la posibilidad de conectarse con un espacio donde las palabras no nos sirven del todo, pero donde encuentran y experimentan la comunidad del origen y destino humano.
Cuando una persona logra experimentar y vivir en este flujo original y de destino, nada puede detener el mejorar su bienestar personal y la grandeza en su vida. Y como dice Covey encuentran su voz y comienzan a ayudar a que otros también la encuentren.

¿Cómo es que aprendemos?

Por: Jacqueline Valenzuela.
Cada vez que leo reportajes que hablan de creatividad, liderazgo, motivación y con palabras por el estilo, no dejo de preguntarme que es lo que quieren decir. Mas aún cuando voy a seminarios y escucho a académicos y empresarios hablar acerca de estos temas, me vuelvo a preguntar, de qué están hablando. Algunos hasta pretenden que el público entenderá y aprenderá “algo” de la habilidad sobre la cual están discurseando.
Tomemos cualquiera de las tres habilidades que menciono anteriormente. Por ejemplo la creatividad. Es claro que no es una “cosa” como una mesa, que no se adquiere en el almacén de la esquina como una conserva, sin embargo hablamos que fulanito tiene creatividad. Podemos ir al diccionario y leer la definición de creatividad que dice algo así como “producir algo de la nada” o “establecer, fundar, introducir algo por primera vez”. Este texto nos lleva a mirar las cosas que se realizan por primera vez y/o producir algo de la nada, de ambas definiciones dudamos del aspecto “creativo”. Si es por primera vez no garantiza necesariamente que sea creativo. Producir algo de la nada es imposible diría un científico. Pero no me voy a detener en la definición ni en su crítica.
Quiero invitarlos a hacerse la pregunta ¿cómo es que aprendo a ser creativo? (Podría ser cualquier otra habilidad)
Y vuelvo a los seminarios con frases como:
“para ser creativo usted tiene que ser muy perseverante y trabajar mucho”
“debe estar alerta a las señales del mercado”
“ la creatividad es 99% de sudor y un 1% de inspiración”
“abra su mente y desarrollará su habilidad creativa”
Estas son frases ante las cuales el auditorio moverá la cabeza en señal de afirmación y comentará que el expositor tiene mucha razón, que es sensato y claro. Pero podríamos decir ¿que aprendieron a ser más creativos? Un observador ácido podría decirme que aprendieron a hablar acerca de la creatividad y estoy de acuerdo. Sin embargo, insisto, no aprendieron, no desarrollaron la habilidad.
En muchas universidades se ha generalizado el análisis de casos para mostrar las habilidades requeridas en las empresas. Así se habla de casos de liderazgo exitosos o fallidos, casos de innovación, casos de trabajo en equipo. Cuentan la historia del caso y los alumnos analizan cuales fueron los factores del éxito o fracaso. Y las conclusiones son parecidas a frases como:
“vieron a tiempo la necesidad del consumidor”
“vio donde otros no habían visto nada”
“me queda claro que hay que ser creativos en el mundo actual”
“trabajaron concienzudamente y también tuvieron suerte”
“esfuerzo y tenacidad además de un líder brillante fueron clave”
“se dieron cuenta a tiempo y tuvieron la valentía de cambiar a empresa”
“redujeron costos más rápido que la competencia”
“Tuvieron flexibilidad”
Y nuevamente asalta la pregunta ¿aprendieron de la habilidad que trataba el caso? Y entonces ¿cómo es que aprendo habilidades?
Y aquí hay que diferenciar entre saber hablar sobre la habilidad del liderazgo, observar la capacidad de liderazgo y tener la habilidad de liderar.
¿sabe el futbolista cómo es que metió el gol? ¿podría decir cómo lo hizo para que otro aprendiera? Lo más probable es que no pueda decir que fue lo que pasó, sólo se encontró con la pelota, con un jugador que se interpuso en su camino y ya, entonces gol.
Si le preguntamos al entrenador cómo es que se meten goles, además de darnos algunas lecciones técnicas, finalmente nos dirá, practicando, practicando.
Toda habilidad se desarrolla en la experiencia. Es claro que para aprender a jugar futbol, tengo que practicar pases de futbol y jugar al futbol muchas pero muchas veces. Pero ¿cómo aprendo por ejemplo de liderazgo?¿donde están los coaches, la cancha de juego y los jugadores?
La propuesta para este tipo de aprendizaje es entonces tener coaches de la habilidad en cuestión que sepan diseñar espacios de aprendizaje donde se reproduzca el fenómeno de la habilidad a desarrollar, ya sea liderazgo, la creatividad o del trabajar en equipo como por ejemplos.
Actualmente, es el Coach de Ejecutivos el que está trabajando en las áreas de desarrollo de habilidades. ¿Cómo es que tiene que prepararse un Coach para enseñar y desarrollar habilidades? Lo trataré más adelante. Por ahora si tenemos un Coach, podemos confiar que nos mostrará el camino del aprendizaje de las habilidades que queremos desarrollar.
Pero esto no es suficiente para aprender una cierta habilidad. También deberemos recurrir a obs-cucharnos y disponernos para el “entrenamiento”, ya que este tipo de aprendizaje es experiencial y de practicar y practicar como en el futbol, por lo tanto se requiere no sólo de nuestra atención e inteligencia cognitiva, mental, sino que también de nuestro cuerpo en acción, de cierta corporalidad a desarrollar y de trabajar con nuestras emociones de desarrollar cierta capacidad o fortaleza emocional como base para desarrollar la habilidad final que nos interesa. (En todo tipo de aprendizaje, no sólo de habilidades, se requiere de las inteligencias cognitiva, emocional y corporal)
Así, con un Coach que recreará un espacio de experimentación y entrenamiento, que le asegure entrenar sin riesgos de accidentes, ya tenemos el cuadro completo: coach, cancha de entrenamiento y juego, y deportistas en cuerpo, alma y mente. Entonces ¿nos atrevemos a entrenarnos en ser más creativos?